Sobre mí...

Desde que tengo memoria, la pintura ha sido mi forma más natural de estar en el mundo. De niña encontraba en los lápices y los colores un espacio íntimo, silencioso y propio. Pintar era observar con calma, detener el tiempo y transformar lo cotidiano en algo más habitable. Con los años entendí que esa necesidad de crear no era una etapa, sino una manera de sentir y de vivir.

Mi lado creativo me ha acompañado siempre. Durante mucho tiempo me dediqué a la Publicidad, un camino que me enseñó estructura, intuición y disciplina. Sin embargo, en medio de la rapidez y las exigencias, la pintura seguía llamándome con la misma quietud de siempre, recordándome dónde estaba mi centro.
Con el tiempo decidí escuchar esa voz. Dejé atrás lo conocido para dedicarme por completo al arte, desde un lugar más honesto y consciente. Hoy pinto como pintaba entonces: buscando belleza en lo sutil, equilibrio en el silencio y verdad en los pequeños gestos.